¿Qué son Las Neurodivergencias?
- Medicina Tudela
- 28 ago 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 4 sept 2025

El término neurodivergencia describe las variaciones naturales en el funcionamiento neurológico humano. Lejos de ser enfermedades o defectos, son formas distintas de procesar, sentir y estar en el mundo.
La sociedad ha establecido un estándar de lo que considera “típico”, al que se le llama neurotipicidad. Sin embargo, no todas las personas encajan en ese molde, ni deberían hacerlo.
El paradigma de la neurodiversidad
El paradigma de la neurodiversidad nos invita a reconocer que no existe una única manera correcta de pensar, aprender o relacionarnos.
En lugar de patologizar las diferencias, este enfoque propone valorarlas como parte de la diversidad humana.
Cuando hablamos de neurodivergencias en plural, reconocemos la multiplicidad de experiencias y validamos que cada persona merece un acompañamiento acorde a su realidad.
Ejemplos de neurodivergencias
Algunas de las más conocidas incluyen:
Autismo (llamado Trastorno del Espectro Autista en la Medicina Tradicional)
Atención Divergente (llamado TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)
Altas Capacidades Intelectuales
Dislexia y otras variaciones específicas del aprendizaje
Dispraxia
Discalculia
Síndrome de Tourette
Condiciones de salud mental crónicas, como la Depresión, la Ansiedad o el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).
Es importante destacar que las neurodivergencias no son siempre visibles. Pueden coexistir varias en la misma persona y manifestarse de manera muy distinta según el contexto social, racial, cultural y familiar.
Mitos comunes sobre las neurodivergencias
A lo largo de la historia, las neurodivergencias han sido malinterpretadas, invisibilizadas e incluso medicalizadas en exceso. Algunos mitos frecuentes son:
“La neurodivergencia es una enfermedad que hay que curar.”
“Solo los niños pueden ser neurodivergentes, de adultos se pasa.”
“Si eres inteligente no puedes tener TDAH o autismo.”
“La depresión o el TEPT son sólo falta de fuerza de voluntad.”
Derribar estos mitos es fundamental para que las personas neurodivergentes reciban el respeto y los apoyos que necesitan.
Cómo se diagnostican las neurodivergencias
El diagnóstico suele realizarse a través de entrevistas clínicas, cuestionarios, observación conductual y pruebas estandarizadas. Es un proceso complejo y detallado, que parte de algunos estándares pero que aún amerita muchos ajustes individualizados. No existe una única prueba para ello.
Sin embargo, el modelo médico tradicional tiende a centrarse en el déficit: lo que “falta” o lo que “no funciona”. Este enfoque genera problemas como:
Diagnósticos tardíos, especialmente en mujeres, personas no binarias, racialización
Invisibilización de síntomas atípicos que no encajan en el manual diagnóstico.
Reducción de la persona a una etiqueta clínica, sin considerar su contexto social ni sus fortalezas.
La importancia de una medicina neurodivergente
Aquí entra en juego la necesidad de un enfoque distinto: la medicina neurodivergente. Esta práctica no se limita a buscar síntomas, sino que:
Reconoce el impacto del entorno social, cultural y económico.
Valida la experiencia subjetiva de la persona.
Prioriza la autonomía y la dignidad en la atención.
Mi experiencia como médica neurodivergente
Además de mi formación profesional, hablo desde mi vivencia personal.
Soy médica autista, con TDAH y Altas Capacidades Intelectuales, de diagnóstico tardío.
Convivo con Estrés Postraumático y Depresión, y sé lo que significa intentar habitar un sistema que no está diseñado para mí (aunque cada experiencia es única)
Esta doble mirada —como paciente y como médica— me permite ofrecer un acompañamiento más cercano y consciente. Rechazo los modelos de consulta rápida y deshumanizante, y prefiero un espacio donde la escucha activa y la validación son pilares fundamentales.
Medicina neurodivergente: una propuesta necesaria
La medicina neurodivergente parte de una premisa clara: busca comprender.
¿Qué significa esto en la práctica?
Ofrecer consultas donde haya tiempo suficiente para explicar síntomas y experiencias.
Evitar la infantilización o la descalificación de las vivencias del paciente.
Trabajar desde la co-construcción del plan de cuidados, en lugar de imponer un modelo rígido.
Acompañar tanto los desafíos como las fortalezas de cada persona.
En este sentido, la medicina neurodivergente busca ser un espacio seguro, donde las personas pueden reconocerse y sentirse validadas.
El valor del acompañamiento interdisciplinar
Ninguna persona es solo un diagnóstico. Por eso, el acompañamiento médico debe estar integrado con otras disciplinas:
Psicología y neuropsicología, para trabajar en regulación emocional, estrategias de aprendizaje y autoconocimiento.
Psiquiatría, en casos donde sea necesario el uso de psicofármacos de segunda linea.
Terapia ocupacional, para desarrollar herramientas prácticas de autonomía.
Educación social, que acompaña en el día a día y en los vínculos comunitarios.
Este modelo en red permite abordar a la persona de manera holística, sin fragmentar su experiencia.
El impacto del entorno en la experiencia neurodivergente
Las neurodivergencias no existen en el vacío.
El grado de bienestar de una persona no depende solo de su condición, sino también del entorno en que vive.
Ambientes sensorialmente hostiles (ruido, luces intensas, aglomeraciones) pueden agravar los síntomas.
El estigma social genera más sufrimiento que la propia neurodivergencia.
La falta de apoyos educativos y laborales limita la participación plena en la sociedad.
Por eso, una medicina neurodivergente debe ser también socialmente consciente. No basta con recetar tratamientos: hay que acompañar en la construcción de entornos más accesibles.
Una medicina de la escucha y la autonomía
La consulta médica no puede ser un espacio de juicio ni de silenciamiento. Debe ser un lugar donde la persona neurodivergente pueda:
Expresarse sin miedo a ser minimizada.
Participar activamente en las decisiones sobre su salud.
Reconocer sus necesidades sin culpa ni vergüenza.
Esto requiere repensar profundamente los modelos tradicionales de atención sanitaria, todavía anclados en la prisa y la despersonalización.
Conclusión: hacia una medicina que reconozca la diversidad
El acompañamiento médico a las neurodivergencias no es un lujo, es una necesidad urgente. Implica dejar atrás el modelo patologizante y abrir paso a una medicina más humana, crítica y consciente.
La neurodivergencia no es algo que haya que corregir, sino una forma legítima de existir.
Desde la práctica clínica, tenemos la responsabilidad de acompañar en lugar de imponer, validar en lugar de cuestionar, y cuidar en lugar de ignorar.
Si en estas líneas has reconocido fragmentos de tu historia, quiero que sepas que no estás sola.
En mi consulta acompaño a personas neurodivergentes que buscan una atención distinta, más respetuosa y adaptada a la complejidad de sus vidas.
Trabajo junto a un equipo multidisciplinar de Psicología, Neuropsicología, Psiquiatría, Terapia Ocupacional y Educación Social, para que cada persona reciba un acompañamiento integral.
Agenda una cita y construyamos juntas un espacio de salud más humano.
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