Hiperlaxitud y ATM
- Medicina Tudela
- 28 ago 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 4 sept 2025

Cuando la flexibilidad afecta a tu mandíbula
¿Alguna vez has sentido dolor en la mandíbula al masticar o hablar?
¿Notas chasquidos, rigidez o incluso dolores de cabeza asociados al movimiento mandibular?
Si además eres una persona con articulaciones muy flexibles, quizás lo que estás experimentando sea más que un problema local: puede estar vinculado a la hiperlaxitud articular.
En este artículo vamos a explorar de forma detallada la relación entre la hiperlaxitud y los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM).
Preguntas clave:
¿Qué es la ATM y por qué es tan importante?
¿Qué significa tener hiperlaxitud?
¿Cómo se conecta con los problemas mandibulares?
¿Qué síntomas deben ponernos en alerta?
¿Cómo se diagnostica y cuáles son los tratamientos disponibles?
Y sobre todo: qué puedes hacer para cuidar tu salud mandibular si eres una persona hiperlaxa.
¿Qué es la Articulación Temporomandibular (ATM)?
La ATM es la articulación que conecta la mandíbula inferior (mandíbula o maxilar inferior) con el cráneo, específicamente con el hueso temporal. Gracias a ella podemos:
Abrir y cerrar la boca.
Hablar.
Masticar.
Realizar movimientos complejos como deslizar o lateralizar la mandíbula.
Se trata de una de las articulaciones más utilizadas del cuerpo humano, ya que está activa durante miles de movimientos al día.
Vayamos con la Anatomía Básica…
Huesos implicados: cóndilo mandibular y cavidad glenoidea del hueso temporal.
Disco articular: una especie de “amortiguador” de cartílago que evita fricciones directas entre los huesos.
Ligamentos: sostienen y estabilizan la articulación.
Músculos: permiten el movimiento coordinado (masetero, temporal, pterigoideos, entre otros).
La ATM es, en esencia, una bisagra compleja y a la vez un sistema de deslizamiento. Y como toda estructura sometida a uso intensivo, es vulnerable a lesiones y disfunciones.
Condiciones y disfunciones de la ATM
Cuando la ATM no funciona de manera adecuada, hablamos de trastornos temporomandibulares (TTM o TMD en inglés).
Los más frecuentes son:
Disfunción temporomandibular: dificultad mecánica en la movilidad.
Síndrome de dolor miofascial: contracturas musculares asociadas.
Artritis temporomandibular: inflamación crónica de la articulación.
Síntomas comunes
Dolor en la mandíbula (agudo o crónico).
Cefaleas tensionales o migrañosas.
Chasquidos, clics o ruidos articulares al abrir/cerrar la boca.
Bloqueo mandibular (dificultad para abrir completamente la boca).
Dolor de oído o sensación de presión.
Rigidez muscular en la zona mandibular y cervical.
Estos síntomas pueden confundirse con otros problemas médicos, por eso es crucial un diagnóstico preciso.
¿Qué es la hiperlaxitud articular?
La hiperlaxitud articular se define como la capacidad de una articulación para moverse más allá del rango considerado normal. Esto ocurre porque los ligamentos y el tejido conectivo que deberían limitar el movimiento son más elásticos de lo habitual.
Características
Puede ser localizada (en una articulación concreta) o generalizada (en todo el cuerpo).
Está presente en un porcentaje importante de la población, especialmente en mujeres y en personas jóvenes y neurodivergentes.
Puede ser aislada o formar parte de síndromes como el Síndrome de Ehlers-Danlos (SED).
¿Es siempre un problema?
No necesariamente. La hiperlaxitud puede otorgar ventajas en ciertas actividades físicas (gimnasia, danza, yoga). Sin embargo, también implica mayor riesgo de lesiones, dolor crónico, inestabilidad y disfunción articular.
La conexión entre hiperlaxitud y ATM
En las personas con hiperlaxitud, los ligamentos de la ATM son más elásticos de lo normal.
Esto tiene varias consecuencias:
Inestabilidad articular: la mandíbula puede desplazarse más de lo debido, generando microtraumatismos.
Sobrecarga muscular: los músculos trabajan de más para compensar la falta de estabilidad.
Desgaste del cartílago articular: el disco articular sufre movimientos anómalos, aumentando el riesgo de daño.
Dolor y disfunción progresiva: a medida que el sistema intenta compensar, aparecen los síntomas.
En otras palabras: la hiperlaxitud convierte a la ATM en una articulación vulnerable.
Factores de riesgo asociados
Además de la hiperlaxitud, hay otros factores que pueden aumentar la probabilidad de problemas en la ATM:
Antecedentes familiares de disfunción temporomandibular.
Bruxismo (apretar o rechinar los dientes).
Ansiedad sostenida, que favorece la tensión mandibular.
Traumatismos en la mandíbula o la cara.
Otras enfermedades del tejido conectivo, como el Síndrome de Ehlers-Danlos o el Síndrome de Marfan.
Cómo se diagnostica la disfunción de ATM en personas hiperlaxas
El diagnóstico requiere una evaluación cuidadosa:
Historia clínica completa: síntomas, antecedentes familiares, hábitos (como bruxismo).
Pruebas de imagen: radiografías, resonancia magnética o tomografía computarizada, según la sospecha.
Evaluación del rango articular general: test de Beighton y otros métodos para medir la hiperlaxitud.
El reto está en diferenciar si el dolor mandibular es consecuencia de la hiperlaxitud o de otros factores (trauma, artritis, tensión muscular aislada).
Tratamiento y manejo de la ATM en personas con hiperlaxitud
El tratamiento debe ser personalizado e integral, combinando varias estrategias:
1. Fisioterapia y rehabilitación
Ejercicios para fortalecer los músculos mandibulares y cervicales.
Técnicas de reeducación postural.
Movilizaciones suaves para evitar rigidez sin forzar la articulación.
2. Manejo del dolor
Compresas frías o calientes.
Técnicas de relajación y reducción del estrés.
Medicamentos analgésicos o antiinflamatorios bajo prescripción médica.
3. Dispositivos ortopédicos
Férulas de descarga para bruxismo.
Placas estabilizadoras personalizadas.
4. Tratamientos avanzados
Infiltraciones locales.
Cirugía correctiva (último recurso, solo en casos muy específicos).
5. Enfoque multidisciplinar
El manejo ideal incluye la colaboración de:
Odontólogos especializados en ATM.
Reumatólogos (si hay enfermedades del tejido conectivo demostradas).
Fisioterapeutas especializados en disfunciones temporomandibulares.
Psicólogos para acompañamiento del dolor crónico y la ansiedad.
Prevención y autocuidado
Aunque no podemos cambiar la genética ni la estructura del tejido conectivo, sí podemos adoptar medidas preventivas:
Evitar morder objetos duros (bolígrafos, hielo).
No forzar la apertura máxima de la boca (ej. bostezos exagerados).
Reducir el consumo de alimentos muy duros o pegajosos.
Practicar técnicas de relajación mandibular.
Mantener una postura adecuada al trabajar frente al ordenador.
Consultar de forma temprana ante los primeros síntomas.
El papel del contexto social y emocional
No podemos olvidar que el dolor mandibular y la disfunción de la ATM no ocurren en el vacío. La ansiedad, la falta de descanso y la presión social para “soportar el dolor” sin buscar ayuda, influyen directamente en la evolución de estas condiciones.
Además, muchas personas con hiperlaxitud han experimentado un recorrido médico lleno de incomprensiones, donde sus síntomas son minimizados o atribuidos de manera errónea a la “ansiedad”. Reconocer y validar la experiencia del paciente es el primer paso hacia un tratamiento efectivo.
La hiperlaxitud y la ATM están más conectadas de lo que se suele pensar!
Comprender esta relación permite diagnosticar mejor, diseñar tratamientos adecuados y mejorar la calidad de vida de quienes lo sufren.
Si sientes que tus síntomas encajan con lo que has leído, recuerda que no estás sola.
Aquí estoy para acompañarte en un abordaje integral y respetuoso de tu salud.
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